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martes, 31 de mayo de 2016

CrueL

Somos lo que el mundo hizo con nosotros,
se guardó mucho para si, 
nada del amor nos descubrió, 
nos sumió de lleno en otras cosas, 
cosas, que ahora no tienen valor, 
que olvidamos al abrazarnos, 
fue cruel, o solo pensó que no nos encontraríamos.
Ese mundo olvido que sabemos querer,
que estamos hechos por y para el amor,
y ahí nos dejó sumidos, en cosas sin valor,
 de las que no duelen porque no se sienten dentro,
de las que suceden y se olvidan.
Mi cosa más importante es mi sentimiento por ti,
para ti lo más valioso soy yo, 
y te duele cuando no puedes estar conmigo, 
ese mundo exige mucho tu presencia.
Ahora somos el uno para el otro, 
solo pienso pasar a tu lado el resto de mi vida,
aprender del amor, de lo que nos sucede en el,
y el resto del mundo, ese...que nos deje en paz, 
que se vaya a molestar a otros,
que a otros les siga dando cosas sin valor. 


viernes, 27 de mayo de 2016

Bellas frases de Amor de Paulo Coelho



El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro.
  
El amor más fuerte es aquél que puede mostrar su fragilidad.

 El amor es arriesgado, pero siempre ha sido así. Hace millares de años que las personas se buscan y se encuentran. 

Todo está permitido, menos interrumpir una manifestación de amor Acumular amor significa suerte, acumular odio significa calamidad. 

En el amor no existen reglas. Podemos intentar guiarnos por un manual,controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento…Pero todo eso es una tontería. 

El amor empieza con una mirada,se decide con una palabra,se siente con un beso y se pierde con una lágrima, De las naturalezas diferentes nace el amor. En la contradicción, el amor gana fuerza. En la confrontación y en la transformación, el amor preserva…

Para un guerrero de la luz no existe un amor imposible. No se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que, detrás de la mascara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.

 El amor puede regalar el infierno o el paraíso. Pero siempre nos lleva a alguna parte.


jueves, 26 de mayo de 2016

Raquel Welch y sus mariDos

Nacida en Chicago, de madre estadounidense de ascendencia Inglesa  y padre boliviano de ascendencia española, el ingeniero Armando Carlos Tejada Urquizo.
Es pariente de la ex presidente de Bolivia, Lidia Gueiler Tejada. Su familia se trasladó a San Diego, en su juventud, Welch estudió interpretación y modelaje desempeñándose como presentadora de un espacio de TV y como modelo publicitaria. 
Elvis Presley la introdujo en el mundo del cine al participar en Rostabout. Pornto Welch se transformó en Sex-simbol al aparecer en One Million Years B.C. en 1966, y que conservaría en adelante. Su última apariciñon fue en Forget About it en 2005, para dedicarse entonces como una empresaria en el mundo de la cosmética.

Raquel Welch se casó a los 19 años con James Welch y tuvieron dos hijos, Damon y Thanee y se divorció a los 25 años en 1965. Posteriormente se casó en 1967 con Patrick Curtis, su tercer matrimonio fue con Andre Weinfeld en 1980. Su cuarto matrimonio fue con Richard Palmer en 1990 a la edad de 50 años separándose en 2011.


Su último marido Richard Palmer

Harry Hamlin, el breve amor de Ursula Andress



Ursula Andress se retiró del cine en 1981 tras rodar la película "Furia de Titanes" (1981) de Desmond Davis. En este film aparecía un joven intérprete llamado Harry Hamlin (popular por la serie de televisión "La Ley de Los Ángeles") con el que Ursula Andress mantuvo relaciones desde finales de los años 70. Con Hamlin tuvo a su único hijo Dimitri, aunque la relación fue corta, ya que se separaron en 1983. 


martes, 24 de mayo de 2016

Sofia Loren, el glamouroso Amor de Carlo Ponti

Carlo Ponti nació en Magenta, provincia de Milán (al norte de Italia) el 11 de diciembre de 1913 y se licenció en derecho en 1935, aunque inmediatamente después, encaminó su vida hacia el cine.

En 1940 comenzó la carrera de productor, que dio a luz su primera película 'Piccolo mondo antico' y otros trabajos como 'Giventu perduta' o 'Vivere in pace'.
Ponti también se hizo famoso por descubrir a una adolescente Sofia Loren y convertirla en una de las estrellas más glamourosas del cine.

Tres años después de conocerla, en 1957 se casó con ella, que tenía 22 años menos. Cinco años más tarde tuvieron que anular el matrimonio para evitar la acusación de bigamia que pesaba sobre él, que estaba unido a Giuliana Fiastri.

Entre tanto, en 1961 Carlo Ponti había dirigido 'La campesina', película por la que Sofia Loren recibió un oscar y la consagró como diva mundial.

Al no poder obtener el divorcio en Italia, Ponti y Loren se trasladaron a París y a Estados Unidos, abriendo una etapa de gran éxito profesional gracias a la producción de peliculas de gran éxito como 'Doctor Zhivago', premiada con seis premios Oscar.
El 9 de abril de 1966, tras obtener la ciudadanía francesa, Ponti y Sophia se casaron por segunda vez, con el beneplácito de Italia.
 Juntos criaron a sus hijos, Carlo Jr. (1968) y Edoardo (1973), y juntos afrontaron las acusaciones de evasión fiscal y los 18 días de cárcel que tuvo que cumplir la actriz por este motivo. Y, así, juntos, estuvieron hasta enero de 2007, cuando el productor falleció: «Desde que desapareció Carlo, duermo con la luz encendida. Me parece imposible que no esté a mi lado», ha confesado Sophia. 




Alma, la musa de Alfred Hitchcock

Alma Reville conocida también como Lady Hitchcock. Una mujer que creció en los estudios, conoció el oficio a temprana edad y se enamoró del cine; un amor en común con su marido, algo más fuerte que su misma relación.
Se conocieron durante el rodaje de Woman to Woman (1923), del director Graham Cutts. 
Alfred era ayudante de director, adaptador, guionista, decorador. Alma se encargaba del script y del montaje. Dos años después, Alma trabajaría como asistente de dirección en el primer filme de Alfred Hitchcock, The Pleasure Garden (1925).
Fue esa pasión al cine lo que los unió y, durante esta producción, le propuso matrimonio. Según confesó el mismo Hitchcock a François Truffaut, durante el rodaje de la película Alma fue su guía, como lo sería en el resto de su carrera.
Una mujer pequeña de estatura, pero de caracter fuerte. 
Aún cuando poco se ha escrito sobre ella, se saben algunos detalles sobre su relación y su trabajo colaborativo. Él mismo admite que no hubiera logrado financiar su primera pelicula, ni hubiera superado sus dudas e inseguridades.

La visión de Alma queda plasmada en la filmografía de Hitchcock, en puntos decisivos en el resultado final. Daba su opinión sobre el montaje y los guiones; era, en realidad, la única opinión que Hitch respetaba y seguía, aún cuando ambos tenían sus discusiones.

Ambos eran muy precisos en su arte, en la forma de narrar y de atrapar al espectador. Tenían el mismo sentido del humor que equilibra al miedo, y al suspenso de sus historias.
 Entre esos juegos de luces y sombras, Alma Reville fue reconocida a su muerte, el 6 de julio de 1982. 
Alma Reville, una mujer que gozaba de la palabra precisa, diálogos a tiempo; tenía una obsesión con la continuidad, como la de todos los grandes directores; sus ediciones minuciosas y su fuerte crítica a Alfred, dejan huella en la historia del cine. A lo mejor nunca pidió reconocimiento por ser otra época, donde la mujer no lo reclamaba. Angeles Times como la mujer que poseía “dos de las cuatro manos” de Alfred Hitchcock.




 

lunes, 23 de mayo de 2016

Charles Chaplin y Oona O'Neill. El amor máGico


80El encuentro de Chaplin y de la veinteañera Oona tuvo lugar en 1942. Charles escribió: “A medida que iba conociendo a Oona, la primera vez cuando ella tenía 18 años, me sentía más subyugado por la generosidad de su espíritu. Poseía un raro don de situarse a la altura de los demás. El sentido del humor propio de una persona madura, lo cual no excluía un alma inocente. La quiero desde el primer minuto de nuestro encuentro.” Este mago de la risa y la ternura contaba entonces 55 años. Para esa fecha, había cumplido ya un fecundo 50/El encuentro de Chaplin y de la veinteañera Oona tuvo lugar en 1942. Charles escribió: “A medida que iba conociendo a Oona, la primera vez cuando ella tenía 18 años, me sentía más subyugado por la generosidad de su espíritu. Poseía un raro don de situarse a la altura de los demás. El sentido del humor propio de una persona madura, lo cual no excluía un alma inocente. La quiero desde el primer minuto de nuestro encuentro.” Este mago de la risa y la ternura contaba entonces 55 años. 
Para esa fecha, había cumplido ya un fecundo ciclo de trabajo y fijado el aporte de un humor insólito, brillante y cinematográfico.  
Pero llevaba ya tres divorcios que nadie olvidaba, dos hijos de su segundo matrimonio y una larga lista de amantes; acusado de libertino y de izquierdista, todo esto aumentado por su segunda esposa Lita Grey que interpretó La Quimera del Oro y que vendió miles de difamaciones a bajo precio que despertaron la ira de los intelectuales franceses. No obstante, con semejantes episodios, ambos se volcaron a un amor apasionado y tierno. Él tenía fama también de amante fogoso, divertido y obsequioso. “Ningún arte puede ser aprendido de inmediato y hacer el amor es un arte sublime que necesita
práctica, si ha de ser verdadero y trascendente.”, afirmó. 
Tuvieron ocho hijos, el último cuando Chaplin cumplió los 70 años.  Además de cuidar a los dos hijos que tuvo con Lita Grey que pasaban con ellos asiduas temporadas.
   

 

lunes, 2 de mayo de 2016

Farrah y Ryan, un Amor auténtico

Se conocieron en 1980 cuando el entonces esposo de Farrah le pidió a Ryan llamarla y hacerle compañía porque pensó que estaría sintiéndose sola por la reciente separación. Sin muchas ganas de hacerlo Ryan se reunió con Farrah y quedó colgado en el mismo instante, se enamoró al instante: “Cuando la ví por primera vez, iluminó el día y el sol salió”. Pero pasaron 2 años hasta que el romance se hizo oficial y cada vez que aparecían en público Farrah sonreía como si fuera la mujer más felíz del mundo y él no le quitaba los ojos de encima. Nadie podía negar el amor que existía entre los dos. Y cuando en 1985 nació su hijo, estaban más enamorados que nunca y Ryan le pidió matrimonio a Farrah con un anillo de diamantes pero ella se negó (con una mala experiencia anterior, quizás no quiso arriesgar lo que ya tenía con Ryan). 

Aunque no sería la única vez que él le propusiera matrimonio a lo largo de los años, la respuesta de ella siempre fue no.Como cualquier pareja (especialmente las que sus vidas están tan expuestas al resto) comenzaron a tener problemas y desacuerdos que cada vez iban en aumento, lo que eventualmente los llevó a una separación terriblemente dolorosa y extremadamente pública. Pero no soportaron estar alejados el uno del otro por mucho tiempo y se reconciliaron, Ryan declaró:”el amor es imperfecto. No existe el amor perfecto pero puedes hacer algo con la imperfección, puedes afinarla y mantener vivo el amor. Puedes encontrar maneras de pemanecer unidos, la clave es permanecer unidos”.


Cuando en el 2006 se le diagnostico cáncer a Farrah, a pesar de ser un golpe duro que los tomo por sorpresa decidieron enfrentarlo con valor y amor. Ryan la acompañó en cada tratamiento y ella fue constante pero a pesar de las ganas de vivir y ganarle a la enfermedad, tras tres años de lucha no había nada más que hacer. Se dice que al final Ryan le pidió por última vez matrimonio a Farrah y ella aceptó pero era muy tarde y no lo lograron. El se quedó a su lado por horas hasta que ella se durmió para no despertar.




Aún sabiendo que Farrah partiría Ryan estaba destruido: “Es una historia de amor. (haciendo referencia al éxito de 1970) Sólo que esta vez no sé cómo actuarla. No sé vivir sin ella”. 


La historia de amor entre Farrah Fawcett y Ryan O’Neal fue hermosa y una de las más tristes, pero nos recuerda que el amor existe y no siempre es perfecto.


 

Richard Burton y Elisabeth Taylor, un gran Amor entre sombras


Elizabeth Taylor se convirtió en una de las actrices más deseadas de Hollywood a mediados del siglo pasado. ¿Qué chica no habría querido tener su cintura, sus preciosos ojos violeta y ese estilo inconfundible? Elizabeth Taylor protagonizó películas de esas que ya no se ven en los cines, plagados de efectos especiales e imágenes imposibles pero vacíos de diálogos y pasión. Esa pasión que Liz ponía en sus películas atravesó en más de una ocasión la gran pantalla y en más de una ocasión lo hizo de la mano de otro actor apasionado y perturbador, Richard Burton.

De las ocho veces que la actriz se casó, dos de ellas fue con este artista de dudosas tendencias sexuales y constantes coqueteos con el alcohol. Su amor, como muchas veces ha sucedido en la gran pantalla, traspasó la ficción. Fue de la mano de Cleopatra y Marco Antonio, papeles que interpretaron con gran maestría en una de las películas más caras y polémicas de la historia del cine. 
Durante el rodaje de Cleopatra en Roma empezó una relación que pronto atravesaría los límites de la privacidad y la decencia. Ambos estaban casados con terceras personas, hecho que en aquellos lejanos años 60 era una auténtica indecencia. Tal fue su repercusión que el mismo Vaticano puso el grito en el cielo.

Y si truculenta fue la relación de aquella reina de Egipto con su amado romano, también lo fue el idilio de Taylor y Butler que terminó en matrimonio. Diez años de relación que acabaron en 1974 para volver a casarse al año siguiente pero con peor suerte. 
Ni un año duró el segundo matrimonio con aquel hombre que, sin embargo, podría haber sido el verdadero amor de Liz Taylor. En aquellos años la pareja protagonizó otros amores de cine en títulos como ¿Quién teme a Virginia Woolf? o La fierecilla domada en los que la pasión real alimentó a la de ficción dando grandes resultados cinematográficos.

Detrás de aquella actriz con carácter se escondía una mujer que buscó el amor en multitud de hombres. Quiso asegurarse que la querían casándose con hasta siete de ellos, pero nunca consiguió una estabilidad sentimental. Burton su marido en dos ocasiones. Detrás de él hubo dos matrimonios más. Pero ninguno dio la verdadera felicidad a Elizabeth.
Cuando se publicaron las cartas que ella y Richard se escribieron a lo largo de su tormentoso romance, Elizabeth se guardó una, la última misiva que escribió su entonces exmarido días antes de su súbita muerte en el verano de 1984. Aquellas últimas letras pedían a su amada una enésima oportunidad.

Si Richard Burton y Elizabeth Taylor protagonizaron grandes amores en la gran pantalla, el suyo fue sin duda, digno de un guión de Hollywood. Quizás algún día veamos su pasión recreada en una de esas películas de las que ya no se ven en los cines de hoy.


Marlene Dietrich y Rudolf Sieber, un amor...


Antes de dedicarse al cine, la pequeña Marie comenzó una pequeña carrera de violinista, aunque tuvo que dejarlo al dañarse la muñeca. En 1924 contrajo matrimonio con Rudolf Sieber, con el que tuvo una hija. Y precisamente, se dice que fue su propio marido el que le dio la idea de actuar vestida con ropa de hombre.

Su carrera como actriz la comenzó rodando algunas películas alemanas mudas, a la par que todavía bailaba en coros de cabaret, hasta que participó en El Ángel Azul (1930), la primera película europea con sonido dirigida por Josef Von Sternberg.
Han corrido ríos de tinta sobre la vida privada de Marlene Dietrich. Y prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que la diva alemana era bisexual. Casada con Rudolf Sieber, vivió separada de él casi toda su vida, siendo su gran amor el actor y héroe militar francés Jean Gabin, aunque su hija se empeña en decir que la actriz no amó a nadie jamás, más allá del amor que sentía por ella misma.

De hecho, y a pesar de la privacidad con la que disfrutó su vida, su propia hija, Maria Siber, se encargó años después de desvelar las aventuras sentimentales de su madre. Entre las mujeres con las que la Dietrich podría haber tenido relaciones, destacan la escritora Mercedes Acosta, la actriz mexicana Dolores del Río, la cantante francesa Édith Piaf o la actriz de origen sueco Greta Garbo, además de bastantes hombres, entre los que se encontraba el mítico Ernest Hemingway.
Marlene Dietrich solía decir que había que tenerle miedo a la vida y no a la muerte. Y así llego hasta el final de sus días. 
Retirada prácticamente de la escena desde que se rompió en el año 74 una pierna sobre el escenario, la diva pasó sus últimos años de vida prácticamente retirada de la vida pública en un apartamento en París, aunque mantenía contacto telefónico y por carta con influyentes personalidades de todo el mundo.

Así, un 6 de mayo de 1992 la actriz falleció a los 90 años en la capital francesa. Su funeral fue celebrado ante miles de personas en la parisina iglesia de La Madaleine, y su cuerpo fue enviado posteriormente a Berlín, la ciudad en la que había nacido a principios del siglo XX y en la que fue enterrada ante apenas 30 personas, aunque fuera del cementerio de Friedenau, un grupo de gays y lesbianas portaban una gran pancarta de color rosa en recuerdo de la gran diva del cine.




domingo, 1 de mayo de 2016

El escandaloso amor entre Edgar Allan Poe y Virginia Eliza Clemm

Hace 166 años, las calles de Baltimore fueron testigos del andar de un desahuciado y harapiento escritor que se dirigía al lugar donde se enamoró de su esposa, quien había muerto años antes. Ese hombre era Edgar Allan Poe guiado por los delirios que le provocó la nostalgia de la partida definitiva de su prima hermana: Virginia Clemm…
El amor entre Poe y Virginia comenzó a germinar en 1829, cuando la familia de ambos tuvo que vivir bajo el mismo techo en Baltimore por un tiempo. Él tenía veinte años y ella siete. La inocente Virginia le tenía tanta devoción a su primo que, se dice, un día le entregó el mechón de cabello que le arrancó a Mary Devereaux, vecina con la que Poe sostenía un romance, del cual, además, la pequeña era mensajera.
Viéndose presionado por la precaria situación económica que se vivía en Estados Unidos en 1835, Poe se trasladó a Richmond, donde trabajó como redactor en el Southern Literary Messenger. El escritor había abandonado el lugar donde conoció a Clemm; sin embargo, la idea de casarse con ella persistió cada noche del año hasta que pudo hacerse realidad en mayo de 1836 con ayuda de su tía María, a expensas de Nelson Poe, quien pretendía llevarse a Virginia a su casa con la intención de protegerla del precoz matrimonio. El poeta le había mandado una carta a su tía María Clemm para evitar que se llevasen a Virginia:

“Mi último asidero en la vida, el último de todos, se me escapa. No tengo ningún deseo de vivir y no viviré. Pero he de cumplir mi deber. Amo, usted lo sabe, amo a Virginia apasionadamente, devotamente”.

La ceremonia requirió la falsificación del acta de nacimiento de la casi adolescente, pero se cree que en septiembre de 1835, la pareja, de 27 y 13 años, ya se había casado en secreto.

Todos los autores que se han atrevido a tocar la etapa amorosa de la vida de Edgar Allan Poe afirman que aquella escandalosa unión fue muy feliz, y que, al contrario de lo que la mayoría pensaría sobre el perverso tema de la diferencia de edad en cuanto a las relaciones sexuales, se especula que el vínculo fue casi como el de dos hermanos, tanto así que Poe solía llamarle a su esposa “Sissy” o “Sis”, como sister, hermana, y como lo afirmaron sus amistades: los amantes no compartieron cama sino hasta que Virginia cumplió los 16 años.
Por otro lado, Marie Bonaparte, una de las biógrafas más serias de E.U, sugiere que Virginia pudo haber muerto virgen, mientras que el ensayista Joseph Wood declaró que Poe “no necesitaba a las mujeres del modo en que las necesitan los hombres normales”, además de agregar que al escritor le resultaba repulsivo el tema del sexo.

Virginia solía acurrucarse a un lado del poeta mientras él escribía, y acostumbraba también mantener sus papeles en perfecto orden, como alguien que cuida con su alma algo que sabe valioso. Poe amaba la ternura de su joven Sissy; quizás en su mente aún era esa chiquilla de los viejos días que le daba alegría a su hogar, o acaso conservaba con amor el pensamiento de saberla más inexperta que él en la vida. Fuese lo que fuese sólo ellos conocían a la perfección cada párrafo de la historia que se estaba escribiendo.
Sin embargo, algo realmente oscuro estaba por suceder. Como por un misterioso acto de venganza orquestado por la familia Poe, los días de Virginia comenzaron a tornarse púrpura y nadie lo sabía, pero lentamente moría de la misma enfermedad que mató a la madre de Edgar: tuberculosis. El apetito se esfumó, las mejillas se enrojecieron, las terribles fiebres aparecieron, el pulso se hizo inestable y, decían los maloras: “lucía un aspecto juvenil, de grandes ojos violáceos y una blancura perlada en el cutis. Su cabello, negro como las alas de cuervo, le daban un aire ultraterrenal”. Toda aquella tragedia rodeada de una desgraciada pobreza.

La desventurada mujer se encontraba agonizando y lo que más le angustiaba era saber quiénes iban a cuidar de “Eddy” en su ausencia, por lo que hizo prometer a su madre que estaría al pendiente de él siempre, y a Mary Star, amiga suya, la encaminó a ser una amiga para su amado, en un gesto de amor puro: haciendo que se tomaran de la mano. Finalmente, Virginia feneció el 30 de enero de 1847, a los 24 años.

Los testigos más fieles del dolor del poeta fueron sus obras, en las que implícitamente plasmó su sentir. Los ejemplos más notorios son Annabel Lee, en el que menciona la trágica muerte de una doncella, Eleonora cuenta la historia de un hombre a punto de contraer matrimonio con su prima; la trama de La caja oblonga expone el lamento de un hombre tras la pérdida de su amante, y hay quien afirma que el famoso relato El cuervo resalta el “nunca más” a través de la sentencia del espectro demoníaco, como un cruel recordatorio.

El descenso de su pequeña compañera hundió a Poe en una profunda depresión que agudizó su sensibilidad al alcohol y lo transformó en un ser humano completamente perdido, “desconectado”. Se cuenta que jamás quiso acercarse al féretro de Virginia porque quería conservar la imagen de la niña llena de vida que un día fue, aunque contradictoriamente decidió inmortalizarla pintando su rostro en acuarela, usando su cadáver como modelo.
“Uno siempre regresa a los sitios donde amó la vida”, Edgar, en su trance ebrio, lunático, casi catatónico, intentó volver a aquella casa donde vio por primera vez los ojos infantiles que amó, pero nunca llegó y fue encontrado en un estado deplorable que lo mató cuatro días después, el 7 de octubre de 1849. Se cree que sus últimas palabras fueron “Lord, save my poor soul” (Señor, salva mi pobre alma).