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sábado, 10 de febrero de 2018

Baile de Deseos


Es admirable que desde la distancia me hagas reír,
que sin tocarme me hagas sentir eso, y eso...
es magia de la que a mí me gusta,
que me desnudes con la mirada y pueda ver,
lo segura que me siento a tu lado.
Más allá de lo físico, al otro lado del deseo estás tú.
Gozo al ver como te mantienes por mí, y sin prisa,
me vas enamorando.
Te sigo en ese baile, me sigues por la vida,
y comprendo lo afortunada que soy,
lo resistentes que son tus sentimientos.
Pronto ese suelo esplendoroso desaparecerá, 
mi carmín y tus zapatos brillantes.
Guardáremos para otra ocasión el glamour.
Me harás reír mientras te siento,
te tocaré sintiendo la magia.
Nos reclináremos abrazados para admirar el deseo,
entendiendo, como nos ha mantenido el amor.
Por muchos años desnudaremos ese suelo con el baile,
testigo mudo será de nuestros besos.
Con glamour o sin el, el brillo siempre acompañará nuestras vidas.


martes, 30 de enero de 2018

BienveniDo

Cómo lo voy a saber,
si tú no lo sabes tampoco, 
por eso tiro de la imaginación, 
invento cosas que pasarán, 
que quieres que ocurran,
y todo eso será bienvenido, 
es una tranquilidad pensar así,
mis ocurrencias son sencillas, 
pero de un poderoso amor, 
envueltas en la calma, 
en afectos que llenan el alma, 
que hacen que tengamos que querernos, 
invenciones románticas, 
de esas que soñaste alguna vez, 
 las proyecto con tal fuerza,
que ya falta poco para vivirlas, 
en una realidad cercana, 
donde al tenerme sabrás que soy yo, 
  yo seguiré proyectando para amarnos,
y todo sucederá.


miércoles, 10 de enero de 2018

Desmedida pasión

Te quiero sentir en mis carnes, 
que arañes mi piel,
que me beses con rabia,
como si no hubieras amado nunca, 
como nunca amarás a nadie más, 
arañaré tu corazón con mis susurros entrecortados, 
tu carne besaré sin detenerme,
impide que siga si quieres, 
dime basta, yo no lo haré,
nunca he amado así, 
nunca he sido de nadie, 
después de ti no habrá después, 
nadie se merecerá mi piel,
solo podrás dar besos en mi boca, 
tan enérgica esta pasión, tan desmedida será,  
tanta rabia contenida en cada poro,
tanto placer al mirarnos, 
me quieres, me deseas, 
deseo tus carnes, quiero tu amor, 
de nadie más seremos,
lo sabemos bien, 
nos acostumbraremos al corazón del otro. 


    

sábado, 6 de enero de 2018

Manifiesto

Yerma, escondida me manifesté, 
con un fino hilo de voz, 
que pudiste escuchar, y te detuviste,
te costó ver, me costó hacerme visible, 
temblé de emoción, tembló tu corazón, 
se manifestó un gran amor,
ya nos queríamos, 
no lo sabíamos, teníamos que aprender, 
detuve el tiempo por los dos, 
retuviste mi alma,
invisible la pasión que sentíamos, 
manifestándose cada poco,
ahora todo está mojado, 
hace crecer grandes sentimientos, 
que siempre estuvieron,
y nos bañan a los dos, 
tiembla mi corazón, tiemblas con tanto,
te pueblo con mis besos, 
fecundo entre los dos se manifiesta. 

  

martes, 21 de marzo de 2017

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domingo, 23 de octubre de 2016

Volverán las Oscuras Golondrinas - Gustavo Adolfo Bécquer


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

 

martes, 23 de agosto de 2016

La historia de amor entre Orson Welles y Rita Hayworth


El corazón de Orson Welles no sólo quedó intacto y enterito después de la ruptura con Dolores del Rí­o, sino lleno de esperanzas. Ahora lo que ocupaba su espíritu era la imagen de una mujer bellísima que habí­a visto en la portada de una revista. Fue tal su fascinación que decía a sus amigos que en cuanto la conociera la pediría en matrimonio. "Estás loco", "por muy famoso que te creas, ella, seguramente, ni sabe que existes". Sin embargo, él tenía la firme convicción de que un día alguien se la presentaría. Joseph Cotten, íntimo amigo de Welles, al ver que realmente estaba obsesionado por la estrella, organizó una fiesta con el objetivo de cumplir su deseo y presentarle a Rita Hayworth, la pelirroja más famosa de Hollywood, la vamp más sensual y taquillera de la pantalla. A Orson no le importó que viniera acompañada de Victor Mature (con su eterna cara de dolor de estómago), ni tampoco le desanimó la indiferencia y la manera en que rechazó sus coqueteos. Al día siguiente, lo primero que hizo el impaciente enamorado fue hablarle por teléfono, y el siguiente, y el siguiente, y el siguiente. Pasaron cinco semanas hasta que, por fin, harta, halagada o curiosa ante tal insistencia, Rita aceptó salir a cenar con él.

Welles pronto se dio cuenta que Rita, en persona, no respondía a la imagen de vampiresa sensual y hechicera que proyectaba en la pantalla y no encontró a la estrella que él se esperaba, pero no cabía duda de que con su silueta perfecta y su admirable cabellera rojiza, su modo de andar, a la vez provocativo y majestuoso, era tan hermosa como aparecía en sus películas. Lo que más llamó la atención y más llenó de amor y ternura a Orson fue su vulnerabilidad, su ausencia total de afectación y su sencillez en la provocación. Todo esto lo desarmó de tal manera que hasta para él mismo su reacción ante ella fue una revelación y un descubrimiento de su propia personalidad. Se casaron en 1943 y tuvieron una hija, Rebecca. Ambos compartirían una de sus magistrales películas “La dama de Shanghai”, donde Rita, tiño su cabello de rubio platinado y cortó su famosa melena rojiza. Ambos ya estaban en pleno proceso de divorcio, separándose definitivamente ese mismo año, en 1947.

Se solía decir que Rita destruyó a Welles y que lo convirtió a la mediocridad y a la gordura. Los documentales revelan, en cambio, que las cosas sucedieron al revés: “No pueden darse una idea de cuanto me aburría con Rita”, se oye comentar a Welles mientras esta filmando una película que se titula, apropiadamente, Sombras de mal. “Las mujeres son idiotas en general, pero ella era la mas idiota de todas.” A Rita se le ve defenderse, entre lágrimas, durante el juicio de divorcio (1947), con argumentos que ahora tal vez parezcan insulsos pero que entonces conmovían las fibras mas hondas de la clase media norteamericana: “No saben ustedes cuanto me esforcé por formar un hogar con el señor Welles. Pero a él no le interesaba el hogar. Todas las noches me decía que deseaba ser un hombre libre”.